Una experiencia cultural en Realidad Aumentada (AR)
Las obras que encontrarás aquí no buscan explicar el lugar, sino activarlo: como recuerdo, como pregunta y como posibilidad compartida.
Devuelta al manglar
Adriana García Soto
En Devuelta al manglar imagino un futuro que surge de preguntas nacidas de la ansiedad climática y el desplazamiento en San Juan. ¿Qué nos quedará cuando ya no nos quede nada? Cuando el mar reclame su espacio y no haya más nada que explotar, ¿permaneceremos en nuestro territorio? 

Quise presentar una experiencia donde se adentrara a un mundo ilustrado, presentando los visuales como dibujos recortados de un libro. El espectador entra a un manglar virtual donde va descubriendo pistas sobre su entorno mientras se sumerge en el bosque.

Agradezco a Armando Roman por proveer el audio de esta experiencia, parte de su proyecto “Los sonidos del Estuario”.

Declaración de artista
Me inspiran los medios mediante los cuales los humanos interactuamos con el mundo, ya sea a través de la tecnología, el cuerpo o el ambiente que los rodea. Me interesan principalmente los espacios del intersticio, me columpio entre lo real y lo intangible a través de la ilustración y Realidad Aumentada (AR, la capacidad de superponer imágenes digitales sobre el entorno real mediante un dispositivo, como una cámara del celular). 

Entrenada formalmente como dibujante y autodidacta en la creación digital, fusiono estas prácticas como exploración de los espacios y habitantes urbanos, la intersección entre la naturaleza y el antropoceno y lo lúdico. He desarrollado estos temas a través de libros de artista, modelos de papel, zines y experiencias de AR. 

Ante el embate de la Inteligencia Artificial, me mantengo firme en la vía del dibujo como eje de mi práctica, eso no significa que no se puedan integrar herramientas digitales para transformar nuestras experiencias. He experimentado con las maneras en que el AR nos puede hacer sentir más parte de nuestro entorno y cómo nos puede ayudar a añadir niveles de significado a las obras. 
Cultura Aumentada
OWTL
El arte que comparto en esta experiencia está basado en mi práctica y visión contemporánea de la cultura. Mezcla estilos futuristas con folclore local y geometría estilizada, nacida de mis exploraciones dentro del arte urbano abstracto. La expresión artística a través de herramientas contemporáneas genera resultados únicos. También abre la oportunidad de expandir la experiencia del arte: convertirla de algo meramente visual, a la sensación de caminar en medio de un sueño lleno de expresiones y posibilidades infinitas. A esta práctica la llamo Arte Hiper- Contemporáneo. Es creada con herramientas digitales, en muchas ocasiones experimentales y producida con asistencia tecnológica.
Templo de Cangrejos
Ducós
Es una obra de arte inmersiva que propone a Santurce como un espacio donde el tiempo, la memoria y los sueños se encuentran. La obra parte de la idea del templo como un umbral: un punto de cruce entre lo real y lo espiritual, entre lo individual y lo colectivo, entre pasado, presente y futuro. No como un lugar religioso literal, sino como un espacio simbólico donde convergen las energías de quienes han habitado —y habitarán— estas tierras.

La obra es concebida por Dennis Gabriel Ducós, artista multidimensional cuya práctica se centra en reimaginar la realidad que nos rodea. A través de distintos medios, Ducós explora nuevas formas de percepción, invitándonos a mirar el mundo desde otras dimensiones y perspectivas. En su lenguaje artístico, la nube es un eje central: un símbolo de transformación constante, de movimiento, de cambio. Todo vibra, todo fluye, todo es nube. Nada permanece fijo, pero nada desaparece del todo.

Templo de Cangrejos nace de una investigación profunda sobre los orígenes del territorio antes de recibir nombres oficiales. Estas tierras, previas a su identificación como San Mateo de Cangrejos, ya estaban llenas de vida, trabajo, resistencia y aspiraciones. Fueron habitadas por comunidades diversas —negros libres, cimarrones, obreros y migrantes— cuyas experiencias dejaron una huella que aún se siente.

En esta obra, la historia no se presenta como una línea que avanza ni como un relato que se explica. Se manifiesta como una presencia viva, donde distintos tiempos coexisten. Lo que ocurrió antes sigue influyendo; lo que hoy se vive ya contiene algo de lo que vendrá. El tiempo no pasa: se transforma.

El templo funciona como un gran receptor de intenciones humanas. En él se depositan gestos cotidianos y extraordinarios: trabajo, música, esfuerzo, celebración, descanso, lucha y esperanza. Cada generación aporta algo distinto, pero todas forman parte de la misma corriente.

A través de una atmósfera serena, envolvente y ligeramente surreal, Templo de Cangrejos invita al espectador a cruzar ese umbral y a sentir el territorio desde adentro. No busca explicar a Santurce, sino honrarlo como un espacio vivo, en constante transformación, donde los sueños de ayer, de hoy y de mañana continúan resonando.
Jardín de Diosas
Christina Lewis Vizcarrondo
Christina Lewis Vizcarrondo es una artista interdisciplinaria cuyo trabajo explora la divinidad femenina, la corporeidad y la relación íntima entre el cuerpo y la naturaleza. A través de un lenguaje visual influenciado por el surrealismo, el impresionismo y el expresionismo, crea entornos inmersivos que priorizan la emoción, la intuición y la sensualidad por encima de la precisión o la perfección tecnológica. Su práctica rechaza las estéticas limpias y geométricas, y abraza lo intuitivo, lo visceral y lo imperfecto del gesto, el color y el movimiento.

En Jardín de Diosas, Vizcarrondo traslada esta filosofía al espacio de la realidad aumentada, transformando el museo en un paisaje onírico vivo y palpitante. Cascadas atraviesan muros cubiertos de pintura digital, plantas tropicales se mueven suavemente, y bailarinas de bomba, merengue y salsa aparecen como cuerpos formados por pinceladas más que por carne. No son figuras realistas, sino apariciones pictóricas—fluidas, emocionales y expresivas—que difuminan las fronteras entre el cuerpo, el color y el espíritu.

En lugar de presentar la realidad aumentada como un medio frío o futurista, Vizcarrondo la reimagina como un espacio táctil, emocional y profundamente humano. Sus mundos digitales se sienten hechos a mano, imperfectos y vivos, reflejando la sensibilidad de su obra pictórica. Esta experiencia invita al espectador a entrar en un jardín sagrado de movimiento, memoria y color—un altar a la divinidad femenina como fuerza colectiva, encarnada y en constante transformación.

Nacida en Nueva Jersey y profundamente influenciada por la cultura caribeña, Vizcarrondo habita entre identidades, geografías y realidades. Su obra refleja ese estado intermedio, creando mundos que no están del todo aquí ni del todo allá—espacios de devenir, soñar y recordar. Jardín de Diosas no es un espectáculo para observar, sino un mundo para sentir.