Templo de Cangrejos
Ducós
Es una obra de arte inmersiva que propone a Santurce como un espacio donde el tiempo, la memoria y los sueños se encuentran. La obra parte de la idea del templo como un umbral: un punto de cruce entre lo real y lo espiritual, entre lo individual y lo colectivo, entre pasado, presente y futuro. No como un lugar religioso literal, sino como un espacio simbólico donde convergen las energías de quienes han habitado —y habitarán— estas tierras.
La obra es concebida por Dennis Gabriel Ducós, artista multidimensional cuya práctica se centra en reimaginar la realidad que nos rodea. A través de distintos medios, Ducós explora nuevas formas de percepción, invitándonos a mirar el mundo desde otras dimensiones y perspectivas. En su lenguaje artístico, la nube es un eje central: un símbolo de transformación constante, de movimiento, de cambio. Todo vibra, todo fluye, todo es nube. Nada permanece fijo, pero nada desaparece del todo.
Templo de Cangrejos nace de una investigación profunda sobre los orígenes del territorio antes de recibir nombres oficiales. Estas tierras, previas a su identificación como San Mateo de Cangrejos, ya estaban llenas de vida, trabajo, resistencia y aspiraciones. Fueron habitadas por comunidades diversas —negros libres, cimarrones, obreros y migrantes— cuyas experiencias dejaron una huella que aún se siente.
En esta obra, la historia no se presenta como una línea que avanza ni como un relato que se explica. Se manifiesta como una presencia viva, donde distintos tiempos coexisten. Lo que ocurrió antes sigue influyendo; lo que hoy se vive ya contiene algo de lo que vendrá. El tiempo no pasa: se transforma.
El templo funciona como un gran receptor de intenciones humanas. En él se depositan gestos cotidianos y extraordinarios: trabajo, música, esfuerzo, celebración, descanso, lucha y esperanza. Cada generación aporta algo distinto, pero todas forman parte de la misma corriente.
A través de una atmósfera serena, envolvente y ligeramente surreal, Templo de Cangrejos invita al espectador a cruzar ese umbral y a sentir el territorio desde adentro. No busca explicar a Santurce, sino honrarlo como un espacio vivo, en constante transformación, donde los sueños de ayer, de hoy y de mañana continúan resonando.
